Ingrid & tú & yo

El poder se otorga, pero la autoridad se gana. Se gana sirviendo. Ingrid Betancourt puede integrarse en el segundo grupo, en los que preconizan un envite constante contra la opresión y, que aún sin tener el poder de un púlpito diario, ha ejercido como guía de libertad a muchas personas. Me alegro por ella y su liberación, y ojala que sirva su ejemplo para materializar el hecho de que el compromiso con los valores se consigue a través de la honestidad, el sufrimiento y el abandono de posiciones que sólo buscan el beneficio propio y olvidan al pueblo, ese grupo de almas mestizas al que uno nunca dejará de admirar. Ingrid, yo, y tú si no antepones el yo al nosotros, nos debemos a ellos.

Y para celebrar hoy, víspera del 4 de julio, que todos somos más libres, sinceros, honrados y valientes, una canción estival de cocoteros y flema británica. No, no acerquéis la oreja esperando un aria triunfal similar en los sostenidos a un edificio de Albert Speer. Ni por asomo. Tenéis a Donovan, el mejor folkman (para mí), que cantaba canciones de amor, de esperanza, de paz, libertad y cambio. Y de montañas donde a Juanita la llamaban por su nombre.

2 comentarios

  1. Esta es mi frase de reflexión de hoy, te la paso porque viene muy a cuento de lo que escribes:
    “Los que anhelan la libertad, es porque han sufrido la opresión y conocen el valor de la magnanimidad.”

    ¡Que Dios reparta suerte Juanito…o mejor, que reparta justicia,eh!

  2. Donovan, nombre de personaje que fue paladín virtual de la libertad en V. No os dejeis ganar por las Daianas, hay que aplastarlas. Sin piedad.
    Igual que a los terroristas

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