¡A rumbear! O no.

Perdida (o extraviada temporalmente) la firmeza cotidiana para agarrar el teclado, y exponerse en el coso a las miradas impúdicas que uno anhela (leches, que para eso está uno en la red), no prestaré ahora a este encofrado de párrafos más que unas palabras (aunque durante el periodo de nevera reflexiva ha habido para clavarse [...]